Me ha gustado mucho esta novela, en mi opinión es la mejor obra de J.L Sampedro. El abuelo convierte al nieto en el centro de su vida, adora al niño y el niño adora al viejo.
La historia es sumamente tierna, pero en ningún momento resulta ñoña.
Me gustan los pequeños toques de humor, el abuelo tiene unos puntos buenísimos, no hay que olvidar que es un campesino que va a una gran ciudad y sus observaciones son sarcásticas y divertidas.
También nos hace ver una realidad de la vida, la soledad que padecen muchas personas mayores y a veces la falta de afecto.
En resumen la novela emociona. Os la recomiendo.