Espido Freire nació en Bilbao en el seno de una familia gallega.
Estudió música en su infancia y canto en su adolescencia.
Es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Deusto y cursó un Diploma en Edición y Publicación de Textos.
Su primera novela lleva por título Irlanda, publicada en 1998, fue Premio Millapage.
En 1999 publica Donde siempre es octubre, y ese mismo año le es concedido el Premio Planeta por la obra Melocotones helados.
En el año 2000 sale a la luz su primer ensayo, Primer Amor, y en el 2001 vuelve a la novela, esta vez dedicada a los jóvenes, La última batalla de Vincavec el Bandido.
En el 2003, Nos espera la noche, en el 2005, La Diosa del Pubis Azul.
Con la novela Soria Moria, recibe el Premio Ateneo de Sevilla.
Espido es también escritora de relatos, entre otros: El tiempo huye, Cuentos malvados, Juegos míos.
También escribe tres ensayos más: Cuando comer es un infierno, Querida Jane, Querida Crarlotte y Mileuristas.
Soria Moria
Espido Freire
La historia está ambientada en la España de la Primera Guerra Mundial, que prácticamente no afectó a la mayoría de los españoles, pero sí tuvo una gran repercusión en todas aquellas colonias británicas, alemanas y escandinavas que habitaban en nuestro país en esos días.
Isabella de Betancourt y Dolores Hamilton son dos jóvenes de la alta burguesía británica asentada en las Islas Canarias, más concretamente en Tenerife, en el Puerto de la Cruz y La Orotava, durante los primeros años del conflicto mundial (a finales del siglo XIX).
Sus vidas son tranquilas y su único objetivo es casarse y perpetuar con su matrimonio el juego de alianzas e intereses que han diseñado para ellas sus mayores. Llegan entonces a Tenerife dos jóvenes, Scott y Thomas, dos chicos de su misma edad, que cambiarán sus vidas y les hará enfrentarse por primera vez con las rígidas normas sociales de sus familias y de su clase. En vano tratarán de refugiarse en Soria Moria ,un lugar imaginario de los cuentos nórdicos, un lugar que inventan los niños cuando se quieren escapar de algún lugar, a salvo del tiempo y de la muerte, pero ya ha pasado el momento de la imaginación y de los juegos infantiles, y la realidad se impone con la llegada de la edad adulta.